Querida Cecilia Castillo Nanjarí,

Las Presidentas y vice Presidentas de las Iglesias Reformadas de Suiza, en conjunto con la Comunidad Mundial de las Iglesias Reformadas han decidido galardonarte con el Premio Sylvia Michel. La Iglesia Reformada de Aargau hace efectivo el premio como gesto simbólico de aprecio por tu labor en el ámbito de la educación y en el fortalecimiento de las redes que promueven a las mujeres y la justicia de género en América latina y El Caribe.

Para mi es un honor estar aqui para relevar las cualidades que te hacen merecedora de esta importante distinción.

Cecilia Castillo Nanjarí, inició sus estudios superiores en la Comunidad Teológica Evangélica de Chile, para continuar luego sus estudios de Magister en Teologia e Historia y Licenciatura en Derecho en la Universidad Metodista de Sâo Paulo en Brasil. Desde su ser mujer con una profunda identidad pentecostal, ecuménica, interreligiosa y respetuosa de toda forma de expresión de las espiritualidades, ha caminado junto a los movimientos sociales que buscan la justicia como camino que lleva a la convivencia pacifica de los pueblos.

Este caminar ha estado enraizado en el trabajo comunitario, docente y ecuménico. Pastora voluntaria de la parroquia de Santo André, de la iglesia evangélica de confesión luterana en Brasil y coordinadora de la Casa regional Refugio para mujeres amenazadas de muerte en Brasil.

Pastora de la Misión Iglesia Pentecostal y coordinadora de programas de mujeres y de jóvenes en Chile de organismos ecuménicos. Educadora en diversos centros de estudios ecuménicos en materias de Género, Ecumenismo, Diálogo Inter Religioso y Violencia y Justicia de Género en las Politicas Publicas, entre otros.

En los últimos años, además de continuar porfiadamente apoyando de manera voluntaria al Consejo latinoamericano de iglesias, su militancia se ha ido re orientando hacia el diálogo interreligioso y el cuidado de la creación. Mostrando con ello cuan enraizado es su compromiso con las realidades y problemas emergentes a nivel mundial.

Paradojalmente, Cecilia Castillo Nanjarí ha vivido el maltrato de la institucionalidad eclesiástica. Su propia iglesia le ha quitado su condición de pastora, al no aceptar el divorcio como un derecho. Sin aceptar el llamado de otras iglesias; Cecilia ha optado, porfiadamente, por mantenerse leal a su comunidad de fe.

Cecilia ha vivido también en carne propia el maltrato de la nstitucionalidad ecuménica, constatando cuan profundos y arraigados son algunas de las expresiones de las iglesias y movimiento ecuménico que proclaman el lugar y acompañamiento de las mujeres, pero que muchas veces, en palabras de Cecilia son patriarcalismos „solidarios“.

Desde su ser pentecostal, altamente influenciada por la cercanía a su abuela paterna, Cecilia Castillo Nanjarí, se declara una mas entre los seres vivientes que construyen la palabra de Dios día a día. Consciente y crítica respecto a las decisiones humanas que han dejado fuera las voces de quienes no han tenido el poder de sellar su voz como sagrada, ha encontrado en la poesía, el canto y las voces de la vida cotidiana la forma de vivir su espiritualidad. Gracias Cecilia Castillo Nanjarí por legarnos tu porfía y esperanza activa, aún dentro de esas instituciones de poder.

Josefina Hurtado Neira,

8 de marzo, 2020

Zug