Ante el actual contexto que estamos viviendo, sentimos la urgencia por fortalecer aún más nuestra red internacional de mujeres ecuménicas estrechando nuestros vínculos y apoyándonos con palabras de fe y esperanza. Sabemos que esta crisis mundial está afectando la vida de muchas personas en el mundo, en particular los grupos más vulnerables. Sabemos también, que las mujeres y niñas son y serán doblemente afectadas por esta pandemia. Solo juntas y juntos podemos superar esta crisis, aprender de ella y usarla para el mayor crecimiento y desarrollo de una comunidad internacional solidaria.

Mission 21 te invita a formar parte de nuestro movimiento global de solidaridad,  participando en nuestra campaña de redes sociales “símbolos de esperanza” (#SymbolOfHope) Elevemos juntas/os nuestro espíritu enviando símbolos de esperanza y fe:

•         Comparte con nosotras/os cómo esta crisis del coronavirus te ha afectado  y cómo es posible encontrar esperanza cada día. Envíanos un texto, un video corto o una imagen en las redes sociales bajo el hashtag #SymbolOfHope y etiqueta Mission 21 en Facebook o Twitter (@ mission21basel).

•         Comparte también como la crisis del coronavirus está afectando la vida de mujeres y niñas en tu contexto y cómo es posible encontrar esperanza cada día. Incluiremos tus mensajes bajo la campaña de #Juevesdenegro.

Con cariño y preocupación de unas por las otras, nos mantenemos en contacto en esta semana de oraciõn y reflexión.

Josefina

Mensajes desde América Latina

SEDEC-IMECH: Recetas naturales de autocuidado para tiempos de crisis

Cecilia Castillo Nanjarí nos comparte reflexiones de fe para tiempos complejos. Texto original de Gerardo Obermann.

Creemos en la ternura divina, que no es ajena a nuestras angustias, que se manifiesta generosamente solidaria en Jesús de Nazareth, caminante incansable de los rumbos que anuncian la Vida. Afirmamos nuestra fe y renovamos nuestras esperanzas en tiempos de incertidumbres, de aislamiento, de enfermedad y de muerte, porque hemos oído el anuncio de quien nos ha prometido la vida perdurable, la liberación de toda tiranía de la oscuridad. Tú eres la Vida y la resurrección, eres nuestra Fuerza en tiempos de aflicción. Tú eres la Vida y la resurrección, eres nuestra Luz, amigo y Salvador. Nos reconocemos con sed de abrazos y con hambre de encuentros, anhelantes de las comuniones que hoy se nos hacen lejanas, pero confesamos que en Dios no tememos ni nos desanimamos y que esperaremos, paciente y confiadamente, la hora de los re-encuentros y de la mesa compartida. Creemos en las redes que nos sostienen y en las palabras que cruzan distancias para hacerse compañía, descubrimos el valor de los aplausos y de la música y de la distante cercanía de la gente amada. Y vemos allí también, destellos de la gracia divina. Tú eres la Vida y la resurrección, eres nuestra Fuerza en tiempos de aflicción. Tú eres la Vida y la resurrección, eres nuestra Luz, amigo y Salvador. Creemos en días de luz que habrán de llegar, en un mañana que nos descubrirá diferentes, mejores, en la tierra liberada de tantos maltratos recibidos y en los cielos más limpios y el aire más puro y las miradas más honestas y las acciones más nobles. Y lo afirmamos porque hemos conocido a quien nos vino a dar la Vida, a compartir las mejores noticias, a señalarnos el horizonte de la plenitud, a abrazarnos en nuestros dolores, a brindarnos consuelo en tiempos de aflicción, a concedernos nuevas oportunidades, a correr las piedras de todos los encierros, a vencer todas las opresiones y a regalarnos todas las libertades.

Amén.