Ocupación: Contadora Pública Colegiada, con Maestría en Administración, mención Finanzas. Actualmente es Directora General del Centro Ecuménico de Promoción y Acción Social – CEDEPAs. La oficina principal está ubicada en la ciudad de Huancayo, Región Junín, Perú. Presidenta de la Mesa de Contrapartes de Mission 21, Perú.  Anteriormente,  formó parte del Equipo PIME (Planificación, Implementación, Monitoreo y Evaluación) y presidenta del Comité de Becas de la Mesa Peruana. Integra el Comité Ejecutivo de la Asamblea Continental Latinoamericana de Mission 21 y  miembro en la Iglesia Evangélica Peruana – IEP.

1) ¿Cuál fue su primera relación con Mission 21 o Mission de Basilea?

Mi primera relación con Mission de Basilea fue en el año 1993, cuando inicié mi trabajo en el CEDEPAS como Asistente Contable. La institución desarrollaba proyectos en la promoción de la producción agropecuaria y en la formación del liderazgo de varones y mujeres de las iglesias evangélicas de la región a través de los cursos de formación. En el año 1998 participé en el Encuentro Continental de Mujeres, fue una experiencia muy gratificante pude conocer a mujeres de las contrapartes de Bolivia, Chile, Argentina, así como a Johanna Eggimann, responsable del Departamento de Mujer y Género, actividad me permitió conocer el trabajo en el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres, para incidir en el familia, comunidad e iglesia.

 2) ¿Cuál ha sido su contribución al empoderamiento de las mujeres?

Considero que partió de fortalecer mi propia capacidad, para que de este modo pueda aportar mejor en los procesos de empoderamiento de las mujeres de la región central del Perú, que a través de múltiples acciones referidas a capacitación y participación directa, se fortalezca el liderazgo de las mujeres dentro de las iglesias evangélicas, comunidades campesinas, organizaciones sociales y asociación de productores y productoras, con el propósito de incidir en los espacios de decisión, así como promover la generación de ingresos para mejorar sus condiciones de vida. En la Fraternidad de Mujeres Raquel, el Seminario Andino San Pablo y los procesos de formación de Consejeros/as Conciliadores/ras, trabajé el eje transversal en el enfoque de género.

3) ¿Por qué es importante el empoderamiento de las mujeres en el mundo de las Organizaciones basadas en la fe?

Considero que es importante el empoderamiento de las mujeres, para poder hacer frente a situaciones de desigualdad, discriminación que aún se dan en muchos espacios de la sociedad civil. Pero a la vez hemos ido ganando espacios y asumiendo cargos de decisión dentro de las organizaciones, por ello demanda estar preparadas para responder con total capacidad esos liderazgos, encaminar nuestro accionar con equidad e inclusión para poder incidir en los espacios políticos, sociales y eclesiales.