Me alegra haber descubierto el tema del “buen vivir” en el nuevo blog. Lo conozco como concepto de los pueblos originarios de Bolivia y Ecuador. A continuación quiero presentar la propuesta de las filósofas del grupo Diotima de Italia que hace más de 25 años trabajan con un planteo feminista que va más allá de la lógica que piensa la emancipación como asimilación a la norma que define el “ser humano = hombre”. Se preguntan qué aspectos tiene la libertad femenina y cómo pueden ser los procesos de empoderamiento cuando incluyen las relaciones como necesidad del convivir. Un punto central en este planteo sería confiarse a otras mujeres (“affidarsi”) para beneficiarse de sus conocimientos, su experiencia, etc., ya que surge una práctica nueva cuando las mujeres se autorizan entre sí, es decir, se toman en serio, le dan peso a las ideas y concepciones que circulan y también tienen la intención explícita de remitirse las unas a las otras y aprender unas de otras. Es importante el principio de “partir de sí misma”. En el centro debe estar la diferencia y no la igualdad. “Fare Diotima” también significa diferenciar entre poder y política. Liberando la política común de las lógicas del poder y sobre todo de su impotencia, se llega, inevitablemente, a otra comprensión de lo que es la política. Se llega a una política impulsada por el deseo de compromiso en las relaciones y una política que toma en serio tanto las propias experiencias del convivir tanto como el tiempo que lleva negociar cómo se quiere y puede convivir.

SKonica Min15111910270Particularmente, son dos mujeres las que dieron a conocer y siguen transmitiendo este planteo en el área germano hablante a través de su traducción de los libros de las filósofas Diotima y de las mujeres de la librería de mujeres de Milán: Dorothee Markert y Antje Scrupp. La última dice en una entrevista con Monika Stocker en la revista “Nuevos caminos – Aportes a religión y socialismo” (“Neue Wege – Beiträge zu Religion und Sozialismus”): “El movimiento de mujeres quiso transformar el mundo de raíz, y en cambio nos ofrecieron la igualdad. Sin embargo, la crítica feminista del orden simbólico patriarcal nunca se refirió solamente al hecho de que las mujeres están excluidas de los privilegios, sino que también siempre criticó muchas otras cosas: la explotación de la naturaleza, el racismo y el colonialismo, un sistema económico injusto etc. (…) Si bien ciertos conceptos como «justicia», «solidaridad» y «paz» son muy lindos, su significado muchas veces no está muy claro. Son nociones desgastadas que de tanto desgaste quedaron huecas y se usan en disputas ideológicas y rituales políticos. (…) Por esta razón, hemos escrito el “ABC del buen vivir” donde reunimos nociones que desde nuestro punto de vista son importantes hoy para trabajar en pos de una buena vida para las siete mil millones de personas en este mundo.”

Bajo el título “El ABC del buen vivir”, nueve mujeres se propusieron cuestionar con creatividad el orden simbólico de nuestro mundo y darle una forma nueva. Como balance provisional de sus reflexiones y debates publicaron dicho libro. El contenido también se puede consultar en internet: www.abcdesgutenlebens.de. Ellas ya no se contentan con la dicotomización del mundo que define nuestro pensamiento occidental desde Aristóteles: más alto y más bajo, arriba y abajo, hombre y mujer, trabajo y trabajo de cuidado, nosotros/nosotras y los/las otros/otras. Por lo tanto, conciben a todas las personas como “portadores y portadoras de dignidad” ya que todas y todos llegaron al mundo con dignidad, son únicas y únicos y están provistas y provistos de una dignidad interior, más allá de la utilidad de su fuerza de trabajo, de su valor en el mercado de relaciones etc. Hablar de esta manera de personas en todo el mundo significa una gran exigencia ética. Quiere decir que todas y todos tienen el derecho al “buen vivir”: suficiente alimentación, la posibilidad de un sustento económico, derecho a la integridad del cuerpo, protección de la violencia y muchas cosas más.

Esther Gisler Fischer