Nota publicada en Blog Tejiendo Redes

En el marco del Día de la No Violencia hacia las Mujeres, el miércoles 22 de noviembre a las 14 horas en el campus de la Universidad Bíblica Latinoamericana, una de las instituciones co-partes de Mission 21, se realizará un Foro sobre “Fundamentalismos y Violencia de Género”. La teóloga feminista Genilma Boehler, una de las expositoras, explica en el artículo ¿Por qué se oponen los fundamentalismos religiosos a lo que llaman “ideología de género”? que “existen temáticas que son delicadas para las confesionalidades religiosas —en los contextos de sociedades de países latinoamericanos— tales realidades poseen en general, trasfondo cultural/religioso y judío/cristiano. Pero, no solamente comprendemos confesionalidades religiosas desde las tradiciones cristianas, y más tratándose de fundamentalismos religiosos. Tal concepto está más arraigado en las religiones de trasfondo monoteístas y que poseen un texto sagrado. ¿De qué estamos hablando? Del judaísmo, del cristianismo y del islamismo. Tres religiones monoteístas, de trasfondo socio-cultural patriarcal y que poseen textos sagrados: La Torah, la Biblia, el Alcorán. Un texto sagrado tiene diferentes caminos de acercamientos. Por ejemplo, un camino puede ser desde el método descriptivo-hermenéutico otro, el de normativo/literal.”

Genilma Boehler distingue entre el descriptivo hermenéutico, que se direcciona hacia un análisis crítico y el normativo que necesita de las normas, las leyes inmutables, que controla los cuerpos y las vidas individuales o colectivas. Si el acercamiento al texto sagrado apunta únicamente a una dirección, como norma o como ley, como verdades que no se cuestionan, se cae en fundamentalismos, que tratan de comprender al pie de la letra una frase, un párrafo, un ítem, un versículo bíblico y procuran aplicar a la práctica cotidiana, donde se afirman y se defienden comportamientos, actitudes y pensamientos, como inmutables.

En la nota hace un trazado histórico de los estudios feministas y menciona que “cuando se acuñó el término género en el campo de las Ciencias Sociales, como una categoría de análisis, o un concepto; esta noción de “género” dejó claro que “la biología no es destino”  y que las relaciones entre hombres y mujeres y las identidades asignadas/adquiridas al ser culturales podían perfectamente ser modificadas. Ahora bien, lo que hoy día popularmente se llama “ideología de género”, es justamente esta herramienta de análisis que cuestiona las estructuras socio-culturales fundadas bajo la ideología patriarcal. Es una herramienta de análisis que cuestiona cómo las sociedades y dentro de ellas las instituciones, están ordenadas, donde los privilegios son para varones, blancos, ricos, heterosexuales. Las personas que escapan de este concepto restricto quedan afuera. Por siglos esto ha sido considerado con un “orden natural”.  La herramienta de análisis de género desnaturaliza este “orden”, cuestiona los roles definidos como “normales”, reivindica derechos para la diversidad humana y esto crea incomodidades, resistencias, principalmente para personas y grupos que no desean que tal orden sea cuestionado o cambiado.”

A la pregunta ¿Por qué se oponen los fundamentalismos religiosos a lo que llaman “ideología de género”? responde que “el Género como herramienta de análisis ofrece la posibilidad de sospechar del orden , de los roles naturalizados como los que son correctos y adecuados bajo la lógica patriarcal y kyriarcal, como diría Schussler Fiorenza. Como los estudios de género ofrecen un método de análisis, traen consigo la duda metódica, que por principio es incompatible con las creencias religiosas y que en el debate, en las discusiones amplias, públicas y plurales es hostil a las certidumbres de las profesiones de la fe. Por lo tanto, para estos grupos, suena amenazador informar a adolescentes y jóvenes acerca de los estudios de género, porque uno de los temas que enfrentan y denuncian es justamente la violencia de género y la violencia sexual. “

Nota completa en: http://ubl.ac.cr/index.php/blog/item/259-ideologia-de-genero