Escuchar, compartir y aprender mutuamente para empoderar a las mujeres

En el Pre-Sínodo de Mujeres 2019 de Mission 21, se instaló como un tema urgente: la vulnerabilidad de las mujeres privadas de sus derechos fundamentales. Es así como las delegadas del Sínodo electrónico 2020, informaron del grave empeoramiento de la situación debido a la pandemia de COVID-19.

¿Cómo se está manifestando este mayor detrimento de los derechos fundamentales?

  • Salud de las mujeres: La pandemia ha golpeado con mayor fuerza a las trabajadoras del sector sanitario e informal que  no pueden dejar de trabajar, como por ej. las vendedoras de los mercados. El miedo y la inseguridad ha aumentado, y se restringe el tiempo  para el descanso y el autocuidado, lo que compromete seriamente la salud mental.
  • A nivel gubernamental: Numerosos gobiernos no han entregado asistencia suficiente, para aliviar el impacto de la pandemia  en la vida de las personas. A pesar de las advertencias,  aumentó la violencia doméstica en los países de las copartes africanas, asiáticas y latinoamericanas. Y no se organizaron planes de protección  para las mujeres y niñas en situación vulnerable.  
  • A nivel comunitario: El poder de las redes de narcotráfico en América Latina ha crecido. Hoy controlan a un gran sector de la población. En tanto, se  han debilitado las  organizaciones y redes de apoyo en los barrios marginales.
  • Condición económica y social: Dada la imposibilidad de operar sus negocios, los ingresos de las mujeres han disminuido.  En Asia, durante la pandemia, las mujeres migrantes se vieron obligadas a regresar a sus hogares sin salario. En América Latina,

el hambre se ha convertido en un tema gravísimo y está  afectando a un creciente número de mujeres y sus familias. En  Europa, las mujeres continúan asumiendo labores de cuidado, sin recibir una retribución económica a cambio.

  • Violencia sexual, violencia de género y femicidio: Es un peligro que continúa afectando a mujeres de todos los continentes y  ha aumentado durante la pandemia. A modo de ejemplo:  la delegada africana Paska A. Nimiriano,  informó que en mayo de 2020, una joven de 20 años fue golpeada mortalmente por sus hermanos, debido a que rechazó al hombre con el que ellos querían casarla y de quien la acusaban estar embarazada.   

Logros y buenas prácticas 

  • En los países de las copartes africanas, la igualdad y equidad entre los géneros ha mejorado. Las mujeres han avanzado  en  posiciones de liderazgo. Algunas mujeres han accedido  a la educación y valoran la posibilidad de leer y escribir.  Además,  existe mayor equidad en la distribución de las tareas domésticas.
  • En Indonesia un mayor número de iglesias imparten capacitación sobre el manejo de la violencia de género. Existe mayor conciencia sobre la necesidad de crear centros de acogida para las mujeres víctimas de la violencia de género. La red de teólogas indonesias PERUATI, junto con mujeres y hombres de otras organizaciones, realizó una manifestación en la que instaron al gobierno a aprobar el proyecto de ley para eliminar la violencia sexual.
  • En los países copartes de América Latina,  ha resultado una buena práctica mantener espacios de capacitación, para abordar de manera crítica los fundamentalismos. Estos espacios reúnen a mujeres con diferentes experiencias,  trasfondos laborales y religiosos, creando una oportunidad para romper los estereotipos. Un aspecto central es cuestionar ciertos aprendizajes, reafirmados por mandatos religiosos que naturalizan la violencia de género.
  • Las mujeres en Suiza exigieron la igualdad de género bajo el lema “¡Salario! ¡Tiempo! ¡Respeto! ¡Ahora más que nunca!”. El 1º de julio de 2020 entró en vigor la nueva Ley de Igualdad, que tiene como fin mejorar la igualdad salarial entre mujeres y hombres. Las empresas, con más de cien empleados, deben llevar a cabo análisis internos de igualdad salarial.
  • La red de mujeres de Mission 21 participó en la campaña internacional: “16 días de activismo contra la violencia de género” y en la campaña del Consejo Mundial de Iglesias “Jueves de negro”. Su objetivo fue: mostrar respeto hacia las mujeres que se resisten a la injusticia y la violencia;  alentar a otras a unirse a ellas. La acción solidaria “Yo camino con…” de Mission 21 persigue crear conciencia sobre el creciente número de femicidios (asesinatos de mujeres por razones de género) en América Latina.

Desafíos 2020 

  • Fomentar la  educación, para acatar las normas de la Organización Mundial de la Salud OMS y de los gobiernos en relación con la COVID-19.
  • Abordar los obstáculos que enfrentan las copartes africanas, al abogar por la justicia de género, ante   líderes religiosos y gubernamentales conservadores, Mantener conversaciones educativas sobre temas como la violación o la prevención del matrimonio forzado de niñas.
  • En los países de las copartes asiáticas,  combatir la mentalidad patriarcal es un gran desafío, incluso para las iglesias.
  • En Europa, las mujeres constituyen un bajo porcentaje en puestos directivos. Reciben una remuneración inferior y asumen la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado.
  • Las copartes de los países latinoamericanos, tienen como objetivo, la reducción de las desigualdades de género y  una ardua lucha contra los fundamentalismos religiosos. En medio de las crisis,  es urgente abrir espacios para la reflexión, el análisis y una relectura liberadora de los textos bíblicos.

Llamamiento al Sínodo 2020 de Mission 21

Hacemos un llamado  a Mission 21, a sus iglesias y organizaciones copartes, para que respeten y protejan los derechos fundamentales de las mujeres.

Camine con nosotros…

…hacia un mundo sin violaciones, abusos sexuales, matrimonios forzados y asesinatos de mujeres…