Ocupación: Coordinadora del área de teología del Programa América Latina, Mission 21, Costa Rica

 1. ¿Cuál fue su primera relación con Mission 21 o Misión de Basilea?

Mi primera relación y la más directa con Mission 21 fue en el año 2014 a través del ISEAT, el Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología. En esta institución de formación teológica en La Paz, Bolivia, colaboré como cooperante de COMUNDO, una organización suiza de intercambio de personas para la cooperación. Durante este compromiso estuve en contacto con las personas coordinadoras del Programa América Latina de Mission 21 ya que Mission 21 apoya también a esta institución.

 2. ¿Cuál ha sido su contribución al empoderamiento de las mujeres?

En Bolivia tuve la oportunidad de colaborar con otra coparte de Mission 21 en La Paz, en “Fundación Machaqa Amawta”. Esta institución trabaja con mujeres indígenas en zonas rurales y urbanas y les capacita en temas de género (autoestima, roles, leyes) y temas técnicos como la producción agroecológica, tejido, gastronomía y joyería, con el fin de generar procesos para su empoderamiento político y económico. El empoderamiento económico para las mujeres que a menudo viven situaciones de violencia familiar es fundamental para salir de su contexto de exclusión y generalmente marcado por la violencia intrafamiliar. Adicionalmente trabajamos también en el acompañamiento psicosocial de estas mujeres para fortalecer su resiliencia. Nos dimos cuenta que es muy importante para ellas encontrar un espacio seguro donde pueden contar sus historias y comenzar a construir lazos de amistad y solidaridad, es decir sororidad, entre ellas mismas. Asimismo, junto al equipo de trabajo de “Fundación Machaqa Amawta” elaboramos una revista científica que permita hacer visible el fenómeno de la inequidad y violencia de género en las reflexiones académicas.

3. ¿Por qué es importante el empoderamiento de las mujeres en el mundo de las organizaciones basadas en la fe?

Para que las mujeres tengan las herramientas que les permitan tomar sus propias decisiones en lo económico, en lo relacional y en lo político. Para llegar a tener relaciones de poder equitativas entre hombres y mujeres, adicionalmente, es importante acompañar a hombres que quieren romper con la masculinidad hegemónica y construir, junto a las mujeres, nuevas masculinidades y nuevas relaciones de género.